Taller de Taxidermia

En este Taller aprenderas las tecnicas para realizar la taxidermia de aves y mamiferos menores.

Taller de fotografia

Atrevete a aprender algunos tip´s para tomar tus fotos.

ECOTEATRO

Hola, te esperamos en el Taller de Ecoteatro.

Mostrando las entradas con la etiqueta ARTICULOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ARTICULOS. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de noviembre de 2014

SUELO: ¿MATERIAL INERTE U ORGANISMO VIVO?

SUELO: ¿MATERIAL INERTE U ORGANISMO VIVO?

Valentín Vásquez
Docente del Instituto Tecnológico de Valle de Oaxaca

  1. Introducción
Como toda ciencia su desarrollo responde a las necesidades de la producción. En el caso particular de la Edafología, Dokuchaev (1886), sienta sus bases científicas en Rusia a fines del siglo XIX, por las exigencias de la producción agropecuaria y forestal, así como por la demanda de su desarrollo industrial. Específicamente, define al suelo como un cuerpo natural complejo, producto de la combinación de cinco factores de formación: material parental (roca), clima, organismos vivos, tiempo y relieve. Esta concepción se mantiene, todavía hoy ampliamente difundida y los avances en las investigaciones modernas de los suelos, no han contribuido a un salto cualitativo en el entendimiento de la naturaleza del suelo. Por el contrario, y debido a la degradación física, química y biológica del recurso suelo, derivado de su explotación irracional, durante los últimos 100 años, pero más particularmente, después de los años 40 del siglo pasado, cuando se aplicaron paquetes tecnológicos desarrollados por la “Revolución Verde”.

Ante el deterioro de los recursos naturales, específicamente del suelo, en los años 70 del siglo XX, apareció la Agroecología como una alternativa promotora del aprovechamiento racional de dichos recursos.

Con la Agroecología, surge una nueva concepción del suelo; ahora, se entiende como un ecosistema. En este sentido, se define como un ecosistema; es decir, como una comunidad de organismos vivos que interaccionan entre sí y con su medio ambiente.

Del tipo de concepción del suelo, dependen las estrategias de su manejo y conservación. Si se entiende como un cuerpo natural inerte –forma degradada de la visión de Dokuchaev-, se derivan, en su gran mayoría, como hasta, hoy, en la agricultura convencional, prácticas irracionales que han devastado al recurso suelo; y, en el ámbito educativo, sobretodo en Europa y particularmente en España, en la Universidad de Almería, se impartan posgrados en agricultura sin suelo. Si por el contrario, se comparte, la visión agroecológica del suelo, como un organismo vivo, las estrategias de su conservación y restauración estarán orientadas al cuidado de las comunidades biológicas.


  1. Marco teórico
Es evidente que los principios científicos de la Edafología como ciencia, los estableció Dokuchaev en 1886, como lo prueba, la definición del suelo como: “Las formaciones superficiales minerales y orgánicas, más o menos coloreadas por el humus, que constantemente se manifiestan ellas mismas como resultado de la actividad combinada de los siguientes agentes: clima, organismos vivos y muertos (plantas y animales), material originario y tiempo”.

Se trata de una verdad abstracta muy general, pero válida, que trazaba el principio de un rumbo que debían seguir las investigaciones edafológicas, para concluir en la verdad concreta del suelo. Sin embargo, en lugar de avanzar, la verdad abstracta, se inmovilizó y se fijó como una definición simplista del suelo como, un cuerpo natural con expresión variable en el espacio y en el tiempo.

No se entendió la dialéctica del movimiento del conocimiento de la verdad abstracta, a la verdad concreta; que el conocimiento en su dimensión temporal se mueve, de la verdad relativa a la verdad absoluta. Con otras palabras, la verdad concreta y la verdad absoluta, son la suma de verdades abstractas y verdades relativas, respectivamente.

Por otro lado, tampoco se comprendió, que el conocimiento científico, se mueve de la apariencia sensible de la diversidad de suelos, a la esencia de los mismos. En lugar de avanzar de la apariencia a la esencia, se retrocede en la concepción de Dokuchaev, al definir al suelo como un cuerpo natural, tridimensional, que no supera el ámbito de la sensibilidad accesible al sentido común.

  1. Concepción tradicional del suelo
Bohn, Mcneal y O´ Connor (1993), opinan que el suelo es una mezcla de sólidos orgánicos e inorgánicos, aire, agua y microorganismos. Todas estas fases influyen entre sí: las reacciones de los sólidos afectan la calidad del aire y del agua, éstos desgastan los sólidos y los microorganismos catalizan muchas de estas reacciones.

Foth y Turk (1981), definen al suelo como la capa suelta de la Tierra que se distingue de la roca sólida.

Ortiz Villanueva y Ortiz Solorio (1990), comentan que el suelo, en su significado tradicional, se considera como el medio natural para el desarrollo de las plantas y está limitado en profundidad hasta donde penetran las raíces.

FitzPatrick (1996), explica que comúnmente se piensa que los suelos son la capa superficial de la corteza terrestre, con un espesor de pocos centímetros y donde se desarrollan las raíces de las plantas o cultivos. Esta visión es limitada y se enfoca sólo a la capacidad productiva del suelo. En primera instancia, a los suelos se les debe considerar un fenómeno natural y parte del ambiente.

Porta, López y Roquero (1999), definen al suelo como un cuerpo natural tridimensional, y como parte de un ecosistema.

Honorato (2000), define al suelo como un cuerpo natural, tridimensional, que ocupa un lugar en el espacio, producto de la transformación del material parental, a través de procesos destructivos y de síntesis, provocados por una determinada combinación de factores ambientales que se expresan en un perfil con horizontes y/o estratos.

Navarro (2000), explica que el término suelo, deriva del latín solum y significa pisopuede definirse como la capa superior de la Tierra que se distingue de la roca sólida y en dónde las plantas crecen.

Plaster (2000), define al suelo como una capa de material de soporte de vida muy delgada y a menudo frágil.

González (2007), específica que el fundador de la Edafología moderna es Dokuchaev   que en 1886, define al suelo como: “un cuerpo independiente, ubicado en la parte superficial de las rocas, diferente de la roca madre que, de un modo natural ha experimentado cambios bajo la acción compleja del agua, aire y diferentes clases de organismos vivos y muertos, clima y  relieve”.

Las investigaciones de Dokuchaev y su equipo, establecieron la definición del suelo como cuerpo natural y de la Edafología como Ciencia en el esquema de los fenómenos naturales.  Estas ideas se propagaron entre los círculos científicos de la época, y hallaron aceptación general. Los trabajos de Dokuchaev tienen tres ideas fundamentales:

   1.- El suelo es un sistema natural, independiente y variable. Necesita métodos de estudio propios y una terminología específica que es elaborada por el mismo Dokuchaev y sus colaboradores, en especial por Nicolai Sibirtsev.

   2. – Existe una interdependencia entre los fenómenos que originan los suelos, lo que supone una visión global de la cuestión, no considerada hasta entonces.

   3. – Aprecia la zonalidad de los suelos, idea esencial de la Edafología  madurada por el autor en sus últimas expediciones y publicaciones (1898-1900).  Este concepto surge de forma lógica al considerar al suelo como un cuerpo natural en relación con factores naturales, y por tanto con regiones bioclimáticas.

  1. Concepción agroecológica del suelo
Lampkin (1998), en su obra: Agricultura ecológica, en el capítulo 2 denominado: el suelo vivo, considera que el punto de partida para crear un suelo sano habría de ser el romper con la idea de que el suelo es únicamente un medio de cultivo para las plantas, un lugar donde los cultivos pueden afianzar sus raíces y tomar los nutrimentos que necesitan mientras el saco de fertilizante los alimenta. Todo el mundo conoce la posibilidad de obtener grandes cosechas de determinados cultivos de modo hidropónico, sin la utilización de suelo, en la medida en que todos los nutrientes necesarios se aportan de una manera asimilable por la planta cultivada. Pero el suelo no sólo proporciona el lugar más apropiado para que se desarrolle el alimento que necesitamos, es mucho más que una simple mezcla de piedras y partículas minerales con mayor o menor cantidad de materia orgánica. El suelo es un ente vivo, un ecosistema que contiene una gran variedad de especies animales y vegetales que cumplen una multitud de funciones.

Los principales componentes del ecosistema edáfico se pueden clasificar en organismos vivos, minerales, materia orgánica, agua y aire.

Gliessman (2002), describe al suelo como un complejo, viviente, cambiante y componente dinámico del agro ecosistema. Sin embargo, más adelante, añade, que la palabra suelo, en el sentido más amplio, se refiere a la porción de la corteza terrestre donde las plantas están sostenidas; esto incluye todo. Más específicamente, es la capa superficial intemperizada de la Tierra que está mezclada con organismos vivientes y los productos de su actividad metabólica y de su descomposición. Los suelos incluyen material derivado de las rocas, substancia orgánicas e inorgánicas derivadas de organismos vivientes, aire y agua que ocupan los espacios entre las partículas del suelo.

En artículo de Internet (2011), cuyo título: "El Suelo Como Ecosistema", se define al suelo como un ecosistema porque está formado por seres bióticos como, microorganismos, lombrices o gusanos, etc. y por seres abióticos, como el agua, aire, minerales, etc. Por ello, existe un intercambio de materia y energía entre ambos organismos, cumpliendo con las funciones o nicho ecológico de todo ecosistema. Así pues, el suelo no es algo inerte, sino un ecosistema formado por factores abióticos y una comunidad de seres vivos rica y variada.

Zamorano (2011), menciona que uno de los recursos naturales menos reconocidos por la comunidad en general es el suelo. La generalidad considera este como un medio de producción y no como un ecosistema vivo. Por consiguiente, se trata de un recurso frágil que hay que conservar con las estrategias más acordes a su naturaleza biológica.

  1. Discusión
Dokuchaev, sentó las bases para el desarrollo de la edafología como ciencia, al entender al suelo como una formación orgánico-mineral, resultado de la acción combinada de los siguientes factores de formación: material parental (roca), clima, organismos vivos, relieve y tiempo. Si el suelo es la consecuencia de la acción de cinco factores de formación, principalmente del clima, organismos vivos y relieve, que interaccionan con la roca madre; del tiempo, sólo puede decirse, que no es un agente o factor externo a la roca que le da origen, sino que está en el propio objeto que se transforma. Es decir, el suelo es el resultado de la transformación cuantitativa y cualitativa de la roca por acción de los factores de formación. De ninguna manera se trata de un material inerte, se trata más bien de un material, cualitativamente diferente de la roca madre que le ha dado origen, específicamente de arcillas en su mayoría de naturaleza coloidal, así como de humus producido por medios biológicos, principalmente por los microorganismos que habitan en el suelo. Tanto las arcillas, como el humus son de naturaleza coloidal, que prácticamente se fusionan, para dar origen a un complejo orgánico-mineral muy activo, que interacciona, con los organismos, el agua y aire de los poros del suelo.

Está claro, que una cosa es que el suelo sirva de hábitat de macro y microorganismos; pero, considerarlo como un ecosistema, es negar los principios científicos establecidos por Dokuchaev.

  1. Conclusiones
Tanto la concepción tradicional como la agroecológica del suelo, se quedan en la esfera de la sensibilidad. No dan el salto cualitativo para pasar de la apariencia a la esencia del suelo.

Es necesario retomar los principios establecidos por Dokuchaev, y desarrollarlos para entender la esencia del suelo.

En medios ambientalistas, se concibe al suelo como un ecosistema.

El suelo no es ni un material inerte, ni un organismo vivo, más bien se trata de un complejo orgánico-mineral de naturaleza coloidal activa, que interacciona con los organismos vivos, el agua y el aire del medio poroso, definición que retoma los principios establecidos por Dokuchaev y los desarrolla.

  1. Bibliografía
Bohn, Hinrich L., Mcneal  Brian L. y O´ Connor A. 1993. Química del suelo. Editorial Limusa. México, D.F.
Fitzpatrick E. A. 1996. Introducción a la ciencia de los suelos. Editorial Trillas. México, D.F.
Foth H.D. y Turk L.M. 1981. Fundamentos de la ciencia del suelo. Editorial CECSA. México, D.F.
Gliessman Stephen R. 2002. Agroecología. CATIE. Turrialba, Costa Rica.
González Carcedo Salvador. 2007. Historia de la Ciencia del Suelo. El nacimiento de la moderna
Edafología. http://www.madrimasd.org/blogs/universo/2007/04/27/64513
Honorato Ricardo. 2000. Manual de Edafología. 4ª edición. Universidad Católica de Chile. Santiago de Chile.
Lampkin N. 1998. Agricultura Ecológica. Ediciones Mundi-Prensa. Madrid, España.
Navarro García G. 2000. Química agrícola. Mundi-Prensa. Mundi-Prensa. Madrid, España.
Plaster Edwad. 2000. La ciencia del suelo y su manejo. Editorial Paraninfo. Madrid, España.
Porta Casanellas J., López Acevedo M. y Roquero de Laburu J. 1999. Edafología para la agricultura y el medio ambiente. 2ª Edición. Mundi-Prensa. Madrid, España.
Ortiz Villanueva B. y Ortiz Solorio C. 1990. Edafología. UACH. Chapingo, edo. México.
Zamorano Verónica. 2011. El suelo como ecosistema vivo. http://www.elboyaldia.cl/noticia/sociedad/el-suelo-un-ecosistema-vivo.


domingo, 19 de octubre de 2014

LA VERDAD CIENTÍFICA

LA VERDAD CIENTÍFICA
Valentín Vásquez
Docente del Instituto Tecnológico de Valle de Oaxaca


  1. Introducción


En pleno siglo XXI, las fuentes de información (libros, revistas e Internet principalmente), están saturados de términos del sentido común, que nada tienen que ver con la ciencia; si esta se concibe, como la explicación objetiva y racional de los objetos materiales del universo. Este problema, es de trascendental importancia en los medios académicos y científicos, ya que se están formando profesionales e investigadores, con un bagaje de conocimientos empíricos, que no rebasan el ámbito de la apariencia –lo que parece y no es- de los objetos y como la verdad objeto de estudio de las ciencias, no está en el sentido común; entonces es necesario, que el conocimiento se mueva de la apariencia a la esencia, ya que la verdad está en la esencia de los objetos materiales. Así pues, la verdad es la expresión lógica de la esencia, o, la conformidad del pensamiento con la esencia de los objetos de la realidad material y se expresa por medio de conceptos, definiciones y leyes.

Todas las ciencias están estructuradas lógicamente por un sistema de conceptos, definiciones y leyes, que explican teóricamente un campo determinado de la realidad material. En este sentido, se puede decir que toda ciencia es lógica aplicada.

La racionalidad, que constituye la esencia del hombre, no se adquiere por el hecho de nacer, hay que lograrla con mucha paciencia y constancia, a través del desarrollo de habilidades mentales (abstractas), derivadas de complejas operaciones mentales como: el análisis y síntesis, inducción y deducción, comparación,  abstracción, etc., a través de las cuales la información aportada por la sensibilidad se transforma en pensamiento abstracto.

Ante esta situación, es impostergable precisar lo que se entiende por concepto, definición y ley, como formas del pensamiento y como sistema lógico que expresa la verdad de la esencia de los procesos materiales, para que gradualmente se disminuya la trasmisión de gran cantidad de conocimientos superficiales inherentes al sentido común, que se consideran como "conceptos" y "definiciones", con los que se “bombardea” a los estudiantes y a los investigadores; que en realidad nada tienen que ver con la ciencia; para que se formen profesionales y científicos que se muevan en sus respectivos campos de desempeño profesional de manera consciente, más allá de la apariencia de los objetos.

      2. Fundamentos teóricos de la verdad


El concepto, constituye la “célula” fundamental con la que opera el pensamiento, objeto de estudio de la Lógica. Rosental y Straks (1960), señalan que el concepto, es la forma del pensamiento que sintetiza nuestros conocimientos; en él se reflejan los rasgos generales y esenciales de un conjunto más o menos amplio de objetos. El concepto es el resultado de la abstracción de lo singular y particular, del descubrimiento de lo universal en lo singular y de la fijación de este último en nuestro pensamiento.

La Lógica no se agota con los conceptos, como formas abstractas del pensamiento, ya que su carácter genérico no permite su percepción sensible y sólo es posible su expresión a través del lenguaje. Es este el que permite generalizar. El hecho de que lo general o universal expresado en el concepto, no tenga existencia sensible, no significa que no exista, únicamente significa que al ser inherente a un conjunto de objetos singulares, no podemos percibirlo debido a que carecemos de un sentido general; sólo es posible apropiárselo mediante la abstracción y fijarlo en el concepto.

Todas las ciencias son lógicas aplicadas y su fundamento básico consiste en ser un sistema de conceptos. Por ejemplo la Física opera con conceptos particulares, tales como: materia, movimiento, espacio, tiempo, etc. Los conceptos al ser abstracciones sintéticas “puras”, son insuficientes para entender la verdad como sistema. Es necesario progresar a la definición del concepto, para “llenarlo” de contenido material. La definición en la Lógica, según los autores arriba mencionados, se llama al pensamiento acerca del contenido del concepto o al descubrimiento de este contenido.  Este está dado por el objeto sensible, pero dado que contiene múltiples propiedades que le pueden dar contenido al concepto; en este sentido puede haber diversas definiciones, muchas de las cuales tienen que ver con la apariencia sensible; por consiguiente, es necesario destacar los rasgos esenciales del objeto que le darán contenido al concepto.

Larroyo (2011), en la Introducción a los Tratados de Lógica de Aristóteles, explica, que la definición consiste en buscar el género próximo y añadir, la diferencia específica. Por ejemplo: El hombre es una animal (género próximo) racional (diferencia). Es evidente, que la definición, como forma del pensamiento, implica la unidad del género y la especie; pero, tanto el género como la especie, son esencias, de primer y segundo orden, como lo prueba el ejemplo, en el que tanto el género animal, como lo racional, son expresiones de lo universal en dos niveles: lo general (animal) y lo particular (especie humana). En este sentido, la definición, es un juicio, que establece con precisión los límites del concepto, separando sus dominios de todos los demás (De Gortari, 1959).

Tanto el concepto como la definición, expresan parcialmente el sistema de la verdad; esta, también se expresa a través de las leyes (teorías) que son fundamentales en todas las ciencias.

Es evidente que lo único que existe en el universo es materia que se mueve; pero si todo se mueve, ¿qué importancia práctica tiene estudiar lo que hoy es una cosa y mañana es otra? Ninguna; en consecuencia, en la ciencia lo que se busca en el movimiento permanente de la materia, es el reposo relativo que expresa la ley que rige la variabilidad de los procesos materiales.

La ley como concepto fue definida por Hegel (1807) en su Fenomenología del espíritu como el
 mundo suprasensible, un tranquilo reino de las leyes, ciertamente más allá del mundo percibido, ya que este mundo sólo presenta la ley a través del constante cambio, pero las leyes se hallan precisamente presentes en él, como una tranquila imagen inmediata; es decir, la ley es la imagen constante del fenómeno inestable. Esta concepción de la ley coincide con su expresión moderna, al definirse como lo invariable y permanente en la variabilidad de los fenómenos.

Hasta aquí se ha dicho que la verdad es un sistema, cuyos componentes centrales estrechamente relacionados, son: el concepto, la definición y la ley. Estas formas del pensamiento, asociadas con la verdad, tienen como rasgo común, el ser expresiones de la esencia de los objetos materiales. La esencia como concepto, expresa lo que está oculto, detrás de la apariencia de los objetos, lo interno en contraposición a lo externo, lo relativamente estable en la variabilidad de los fenómenos materiales. Por la definición de la esencia, es evidente que está íntimamente vinculada al concepto, a la definición y a la ley. Con el primero, está emparentado, en el sentido de que el concepto no sólo refleja lo genérico, sino también lo esencial, lo que está oculto a la sensibilidad de los objetos singulares; la definición, al ser concebida como la expresión lógica de la esencia material del concepto, es obvia su correlación con la esencia; finalmente, la ley al definirse como lo invariable y permanente en el movimiento de los objetos materiales, también se relaciona con la esencia en la medida que tiene que ver con la estabilidad y constancia relativas, en la variabilidad de los procesos materiales.

Es conveniente no confundir la esencia y la verdad. Esta es la expresión lógica de la esencia; esta, es inherente a los objetos materiales.

Hegel (1833), fundamenta las diferencias de la verdad y la esencia en los siguientes términos: “La verdad y la esencia no son lo mismo; la verdad es la esencia pensada, mientras que la esencia es él en sí simple”. La verdad es la esencia hecha pensamiento y la esencia está en los objetos y constituye su fundamento.

Del mismo modo la concibe Feuerbach (1841), al definir la verdad, en la forma siguiente: “Verdad es aquello que coincide con la esencia de la especie, error lo que la contradice. Otra ley de la verdad no existe…” Es decir, la verdad tiene que ver con la Lógica y la esencia con la especie de objetos.

     
     3. Conclusiones

  • El concepto es la "célula" del pensamiento y refleja lo general de los objetos materiales, por medio del lenguaje.
  • La definición del concepto es la expresión lógica de su contenido (esencia).
  • La verdad es resultado de un proceso complejo, en el que el conocimiento se mueve de la apariencia a la esencia de los objetos.
  • La ley es la expresión lógica de lo permanente e invariable en el movimiento de los objetos materiales.
  • La verdad no está en el sentido común (apariencia)  de los objetos materiales.
  • La verdad está en la esencia de los objetos materiales.
  • La verdad es la conformidad del pensamiento con la esencia de los objetos materiales.
  • La verdad es la expresión lógica de la esencia y se expresa a través de conceptos, definiciones y leyes.
  • La verdad no es sensibilidad, es pensamiento.
  • Opiniones o puntos de vista, hay muchos; pero, la verdad es una, por que la esencia es una en cada campo particular de la realidad material.

    4. Bibliografía


De Gortari E. 1959. Introducción a la lógica dialéctica. Fondo de Cultura Económica. México, D.F.
Feuerbach L. 1841. La esencia del cristianismo. Pdf. Internet.
Hegel W.G. 1807 (1994). Fenomenología del espíritu. Fondo de Cultura económica. México, D.F.
Hegel W.G. 1833 (2011). Lecciones sobre historia de la filosofía. Fondo de Cultura Económica. México, D.F.
Rosental M. y Straks G. M. 1960. Categorías del materialismo dialéctico. Editorial Grijalvo.       México, D.F.


viernes, 19 de septiembre de 2014

LA CIENCIA Y SU MÉTODO

LA CIENCIA Y SU MÉTODO

Valentín Vásquez
Docente del Instituto Tecnológico de Valle de Oaxaca


1. Apariencia y esencia

El conocimiento científico, se mueve de lo empírico a lo racional. Lo empírico es lo que se percibe por los órganos de los sentidos, pero la ciencia no se queda en lo sensible, porque lo que se percibe no necesita explicación, pero si constituye el punto de partida de la ciencia. Esta tiene que avanzar de la apariencia percibida, a lo que está detrás de la sensibilidad, lo que está oculto, lo interno; es decir, el conocimiento científico se mueve de la apariencia de los objetos a la esencia de los mismos. Este proceso del conocimiento de la observación de la variabilidad de los procesos materiales, a lo relativamente constante (leyes), constituye, el movimiento del método científico, desde la observación hasta las leyes que rigen el comportamiento de los fenómenos, pasando por la hipótesis y la prueba de hipótesis. Así pues, el conocimiento científico se mueve de lo variable a lo relativamente estable, que se expresa a través de constantes...porque no tendría caso que la ciencia estudiara, lo que permanentemente esta variando, si lo que hoy es una cosa mañana es otra. La ciencia no debe limitarse a la esfera de lo empírico, es necesario que se mueva al ámbito de lo racional (lógico).

En el ambiente académico, es muy común, escuchar opiniones, como: "esta es mi verdad", como si la verdad fuera privativa de cada persona, pues, en este sentido, debe haber tantas verdades, como número de individuos; pero entonces, si cada quién tiene su verdad, también la ciencia sería innecesaria. Puntos de vista son muchos, pero la verdad es una, porque la esencia es una. En este sentido, la verdad es la expresión lógica de la esencia y es la práctica la que la confirma.

En la actualidad en la educación están de moda las competencias, centradas en el desarrollo de habilidades, dejando de lado el pensamiento abstracto, cuando en realidad hay que fusionar la parte empírica del conocimiento con la parte racional.

La fundamentación lógico-filosófica de las competencias, está en el positivismo, aparecido a mediados del siglo XIX, como una respuesta al racionalismo extremo de la filosofía hegeliana. Ésta se desvinculaba totalmente de los datos empíricos y se elevaba al pensamiento abstracto. Por esto el positivismo comtiano, surgió como la contra-parte empírica, pero se queda en ese ámbito, de la información empírica, que traducida a su expresión educativa, significa centrarse en el desarrollo de habilidades empíricas, en detrimento del desarrollo de habilidades mentales (abstractas).

Con las competencias, las instituciones de educación, sobre todo, las de educación media superior y superior, salen sobrando, ya que si la educación se reduce esencialmente al desarrollo de habilidades empíricas, es más conveniente mandar a los estudiantes a capacitarse en empresas con tecnología de punta.

La falta de claridad respecto a los rasgos propios de la apariencia y la esencia, así como de su contradicción, ha llevado a los investigadores a la concepción de la identidad de ambas categorías (conceptos generales). Esta identidad, ha tenido repercusiones muy importantes en el desarrollo de la ciencia, a tal grado que se considera a la percepción de los objetos materiales, como si fuera su esencia y lo que hacen en realidad, es moverse en el campo del empirismo, sin trascender más allá de la sensibilidad. Si la apariencia y la esencia, únicamente fueran idénticas, la ciencia sería superflua; también son contradictorias y ésta contradicción es la que justifica la necesidad de la ciencia.


2. Método científico general

Tradicionalmente, nos han dicho que los pasos fundamentales del método científico son:
  • Observación
  • Hipótesis
  • Experimentación
  • Ley
  • Teoría
Sin embargo, en las ciencias sociales, no es posible reproducir los acontecimientos históricos para observarlos, por consiguiente el método científico tiene que ser más general y no reducirse a las ciencias naturales o experimentales.

Los pasos del método científico general, aplicable a las ciencias naturales y sociales, son:
  • Observación
  • Hipótesis
  • Prueba de hipótesis
  • Ley
  • Teoría
Como en las ciencias sociales, no se cuenta con laboratorios y campos experimentales para la observación de los fenómenos sociales, se tiene que recurrir en mayor medida a la capacidad de abstracción de los investigadores.

El principio metodológico fundamental del método científico, es el movimiento de la totalidad concreta del objeto sensible, que luego, a través de un conjunto de abstracciones, se reproduce mental e integralmente el objeto de estudio.

Para apropiarse mentalmente del objeto de estudio en su totalidad, el sujeto recurre principalmente: a la abstracción, al análisis-síntesis y a la inducción-deducción.


3. Investigación científica

La investigación científica, no es más que la aplicación del método científico, para descubrir las leyes que rigen el comportamiento de los procesos materiales.

Las leyes son objetivas, es decir existen independientemente de la voluntad de los hombres, se caracterizan por expresar la relativa estabilidad o reposo en la continua variabilidad de los fenómenos materiales. La ley al igual que la esencia, no es perceptible, hay que descubrirla, mediante el método científico, está en el mismo nivel de la esencia y cuando es formulada en forma cuantitativa (matemáticamente), se expresa por medio de constantes.

Una cuestión elemental que se confunde comúnmente, es lo que es propiamente el proceso de investigación y la forma de exposición de sus resultados.

La exposición de los resultados de la investigación, generalmente lleva el siguiente formato:

• Introducción
• Marco teórico
• Hipótesis
• Materiales y métodos
• Resultados y discusión
• Conclusiones

En las ciencias agropecuarias y biológicas, está muy difundido el uso de la estadística -diseños experimentales y modelos- para dar "solidez" a las investigaciones.

En diseños experimentales, se prueban diversos tratamientos, bajo las hipótesis nula (no existe efecto de los tratamientos) vs alternativa (existe diferencia entre los tratamientos; si existe diferencia significativa, se prosigue con las pruebas de medias, para obtener el mejor tratamiento empírico).

En los modelos estadísticos, normalmente se correlacionan las variables empíricas y se elige el modelo que presente mayor correlación.

En ambos casos, el conocimiento se mueve en los límites del empirismo; pero la ciencia, tiene que avanzar más allá de los datos empíricos observados, para descubrir las leyes que correlacionan internamente a las variables empíricas.

La estadística es una herramienta matemática que hay que saber aplicar.

Para empezar, tiene como objeto de estudio, los fenómenos casuales, pero no en su manifestación individual, ya que en este sentido son fenómenos que pueden ocurrir o no; y la ciencia, estudia necesidades, es decir procesos que ocurren forzosamente, con carácter de ley. Si bien en su aspecto individual, las casualidades no son objeto de estudio de la ciencia, en su ocurrencia masiva, se abre paso una tendencia necesaria (ley), que es objeto de estudio de la estadística. Por esto, la estadística se aplica al estudio de poblaciones y muestras de objetos.


4. Conclusiones

La última revolución tecnológica (microelectrónica) ha impactado radicalmente la información y las telecomunicaciones.

En la era de la información, se han masificado los puntos de vista, que en su mayoría, no dejan de moverse en el mundo del empirismo, pero no trascienden más allá, para descubrir la verdad, a través del pensamiento abstracto.

Hoy más que nunca, dado el "océano" de información en el que se mueven los investigadores, es más importante apropiarse de los principios lógico-filosóficos de la ciencia, para no "perder" el rumbo en la investigación científica.

Las competencias al fomentar el empirismo "ciego", condenan a los estudiantes y futuros profesionales a la mediocridad intelectual.

Lo que se requiere, es la formación de profesionales, con "sólidos" conocimientos teórico-prácticos, que respondan a las necesidades de la producción, pero no una práctica "ciega", sino "iluminada" por la teoría científica.


5. Bibliografía consultada

Hegel W.F. 1812-1816. Ciencia de la lógica. Traducción Mondolfo Rodolfo. Ediciones Solar. Buenos Aires, Argentina.
Comte Augusto. Filosofía positiva. Editorial Porrúa. México, D.F.


martes, 19 de agosto de 2014

ESENCIA DEL MOVIMIENTO MATERIAL: DESDE EL SIMPLE MOVIMIENTO MECÁNICO HASTA EL PENSAMIENTO HUMANO

ESENCIA DEL MOVIMIENTO MATERIAL: DESDE EL SIMPLE MOVIMIENTO MECÁNICO HASTA EL PENSAMIENTO HUMANO

Valentín Vásquez
Docente del Instituto Tecnológico de Valle de Oaxaca

1. Introducción

El universo es todo lo que existe, sin excepción, y todo lo que existe es materia en movimiento. No puede existir materia al margen del movimiento, ni movimiento inmaterial. Existe una unidad dialéctica indisoluble entre materia y movimiento.

El movimiento material comprende desde su forma más simple: cambio de posición espacial hasta su forma más compleja: la conciencia humana.

Es el movimiento material el que explica el origen de los movimientos más complejos, a partir de los más simples.

El movimiento físico (mecánico) es el más simple e implica desplazamientos espaciales y transformaciones cuantitativas que no alteran la esencia de los objetos. Si el movimiento de la materia, se redujera al movimiento físico, la Tierra hubiera permanecido en su estado inorgánico, “inerte”, pero el movimiento químico, produjo cambios cualitativos de las sustancias materiales, dando origen a los compuestos orgánicos (aminoácidos y proteínas). Los nuevos compuestos orgánicos, dieron origen a la célula y con ésta surge el movimiento biológico. Después de un prolongado desarrollo (movimiento) biológico, aparece la especie humana, y con ésta, se surge el movimiento social.

Con la especie humana, aparece también la conciencia. Esta consiste, en la capacidad del cerebro de reflejar la realidad material y sus formas principales, son: la religión, el arte y la ciencia como su forma suprema de reflejar los procesos materiales a través del pensamiento abstracto. 


2. Concepción del movimiento en la Mecánica Clásica.

Para el sentido común solo existe el movimiento mecánico más simple -cambio de posición espacial de los objetos materiales-, y está tan arraigado en la mentalidad de los científicos, académicos y profesionales, a tal grado que ignoran o niegan que existan formas más complejas del movimiento.

Las leyes de la Mecánica Clásica, fueron expuestas por Newton a fines del siglo XVII, en su obra: Principios matemáticos de la filosofía natural en 1687.

La Mecánica Clásica tiene como objeto de estudio, el movimiento material más simple: el movimiento mecánico, entendido en la tradición de la concepción aristotélica como desplazamiento de los objetos materiales en el interior del espacio. Además, el espacio y el tiempo, fueron considerados por Newton, como absolutos, es decir, como existentes independientemente del movimiento de los objetos materiales.

El movimiento mecánico es el más elemental, al cual está ligado el sentido común. Sin embargo, en éste caso, el conocimiento si se elevó del sentido común al pensamiento abstracto, expresado en las tres leyes de la Mecánica Clásica y la ley de la gravitación universal.

La incomprensión de la esencia del movimiento, específicamente la identidad del movimiento en general con el movimiento mecánico, implicó la generalización de las leyes de la mecánica a las otras formas particulares del movimiento.

La concepción mecánica del movimiento, perduró en el ambiente científico hasta principios del siglo XX, cuando se descubrieron las leyes de la mecánica cuántica y la Teorías Físicas de la Relatividad Especial y General de Einstein. Estos descubrimientos, no eliminaros las leyes de la Mecánica Clásica, simplemente, delimitaron su objeto de estudio: el movimiento material más simple: el mecánico.


3. Concepción moderna del movimiento material

Los descubrimientos: de la célula, como unidad biológica fundamental de los organismos vivos, de la leyes de la Termodinámica y el desarrollo de la Biología, particularmente, la Teoría de la Evolución; todos realizados a mediados del siglo XIX, sentaron las bases científicas, para comprender que el movimiento, no se reduce al movimiento mecánico.

Como ya se mencionó en la introducción, el movimiento en general no se reduce al movimiento mecánico más simple. Además, existen formas más complejas de movimiento. En el cuadro que sigue, se presentan los principales tipos de movimiento de la materia.
  • Movimiento                                Cualidad
  • Mecánico                       Cambio de posición espacial
  • Químico                         Transformación cualitativa de las sustancias
  • Biológico                        Metabolismo
  • Social                             Cambios sociales

De las formas particulares del movimiento, expuestas en el cuadro, se infiere que el rasgo común que determina la esencia del movimiento, es el cambio o transformación de los objetos materiales.

Si el conocimiento científico y en especial, el pensamiento abstracto, refleja el movimiento de los procesos materiales, entonces, el pensamiento también se mueve.

4. Conclusiones

Todo lo que existe en el universo, es materia que se mueve.

El movimiento es la forma fundamental de existencia de la materia.

Es la materia en su movimiento durante 4500 millones de años la que generó la conciencia humana.

El universo es uno por su materialidad, y múltiple, por las formas particulares de manifestación de la materia.

La concepción mecánica del movimiento, no permite explicar las formas particulares de movimiento más complejas.

El movimiento en general, es todo cambio o transformación de la materia y comprende desde el movimiento mecánico más simple, hasta el más complejo, el pensamiento humano.

Todavía sigue muy arraigada la concepción mecánica del movimiento en los medios académico y científico.

5. Bibliografía consultada

Bram de Swaan. 1996. El inglés de la manzana. Colección: Viajeros del conocimiento. Pangea Editores. México, D.F.

De Gortari Eli. 1959. Introducción a la Lógica Dialéctica. Fondo de Cultura Económica.  México, D.F.


sábado, 19 de julio de 2014

DESARROLLO HISTÓRICO DE LA CONCEPCIÓN DEL ESPACIO Y LA MATERIA

DESARROLLO HISTÓRICO DE LA CONCEPCIÓN DEL ESPACIO Y LA MATERIA

Valentín Vásquez
Docente del Instituto Tecnológico de Valle de Oaxaca

1. Introducción

Antes de analizar la concepción aristotélica del espacio y la materia, es conveniente ubicar históricamente la obra de Aristóteles (384-322 a.C.), para resaltar sus aciertos y sus errores, dado el tiempo en que escribió sus trabajos.

Sus mayores aportes, están en las leyes de la lógica formal que el descubrió y expuso en lo que sus discípulos denominaron Metafísica, y que todavía, son parte de los planes curriculares en la educación media  y media superior; así como, las reglas del silogismo, expuestas en sus Tópicos de Lógica que todavía siguen siendo vigentes. Sin embargo, sus obras que tratan de las ciencias naturales y sociales, han sido superadas debido a los grandes descubrimientos que se produjeron desde el renacimiento (siglo XVI) hasta la actualidad.


2. Concepción del espacio y de la materia

Es en su Física, donde Aristóteles aborda, su concepción del espacio y la materia. El espacio lo concibe, tal como lo percibe el sentido común, entendido como lo que rodea o como el “recipiente” en que está contenida la materia. Esta es concebida, como todo aquello que ocupa un lugar en el espacio, opinión acorde con su concepción del espacio. Al igual que el espacio, la materia la describe como se expresa en la vida cotidiana. Consecuentemente, el universo, es el espacio de mayor extensión en el que están contenidos los objetos materiales.

En suma, la concepción aristotélica del espacio y la materia, no rebasan los límites del sentido común, es decir, se mueven en el ámbito de lo empírico.

La concepción aristotélica del espacio y de la materia, está tan arraigada en la mente de los estudiantes y los profesionales, que cuando se pregunta, la naturaleza del espacio y la materia, inmediatamente, responden mecánicamente con los puntos de vista de Aristóteles.

Las opiniones aristotélicas, se fortalecen aun más, dado que todas las fuentes de información (libros, revistas, maestros e Internet), también conciben el espacio y la materia en los mismos términos que Aristóteles.

La duda, surge cuando se analiza la concepción aristotélica del espacio, y se pregunta: ¿Cuál es la naturaleza del espacio? Porque, sí es todo lo que nos rodea; en realidad lo que nos rodea también es materia. Es decir, la concepción del espacio, entendido en su forma aristotélica, conduce a contradicciones con los hechos; y los conceptos, como el espacio, deben reflejar lógicamente los procesos materiales y no al revés.

Si los hechos contradicen los hechos materiales, entonces, debe revisarse la concepción de Aristóteles, respecto del espacio y la materia.


3. Concepción moderna del espacio y de la materia

La visión aristotélica del espacio y la materia, siguió vigente en lo fundamental, en el ambiente científico, durante los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX. Incluso, científicos tan renombrados como Newton, lo entendieron de esa forma, de tal manera que en su teoría de la Mecánica Clásica, concibe al espacio como absoluto, es decir, no condicionado por los procesos materiales y que es externo a los objetos materiales. En el mismo sentido consideraba al tiempo.

Es con la obra de Leibniz, cuando se inicia una nueva concepción del espacio y la materia. En su polémica, con Newton, rechazó que el espacio se concibiera como algo externo a la materia, más bien tiene que ver con la coexistencia de los objetos materiales. Pero los objetos materiales, también tienen extensión, es decir, tienen, distancia, área y volumen. En síntesis, el espacio es coexistencia y es extensión.

El espacio, se representa cartográficamente, en mapas. Estos, no son más que representaciones espaciales de los objetos materiales, porque, representan la coexistencia de objetos materiales: climas, suelos, rocas, etc.

La concepción moderna del espacio, del tiempo y de la materia, fue confirmada por los grandes descubrimientos de la Física en los albores del siglo XX, particularmente, la Teoría de la Relatividad Especial, elaborada por Albert Einstein. Este, específicamente, descubrió que el espacio y el tiempo, nos son absolutos como los consideró Newton, sino que están condicionados por el movimiento de los procesos materiales, a tal grado que el espacio lo concibió, ya no de forma tradicional (tridimensional) sino tetra dimensional (espacio-tiempo).

La materia no existe en el espacio, su existencia es material. El espacio, es el modo de existencia de la materia. Esta, es todo lo que existe a excepción de la conciencia y comprende desde el microcosmos hasta las galaxias.


4. Conclusiones

La concepción moderna del espacio, como coexistencia simultánea de los objetos materiales y confirmada por la Teoría de la Relatividad Especial de Einstein, derribó la vieja concepción aristotélica del espacio y la materia.

La materia, es todo lo que existe a excepción de la conciencia. El espacio, es la forma de existencia de la materia.

El espacio y el tiempo, están en los propios objetos materiales, no son externos, independientes; que se utilice como medida de la duración del tiempo, el movimiento de traslación terrestre alrededor del Sol, no significa que el tiempo sea exterior al movimiento de los cuerpos materiales.

Desafortunadamente, la concepción moderna del espacio y la materia, solo es entendida por un reducido grupo de filósofos y científicos. En contraste, la concepción aristotélica, sigue muy arraigada en la mayoría de estudiantes, docentes y en general de profesionales, y no se diga de la gente común.

La ciencia no puede tomar percepciones de la vida cotidiana, como sucede con el espacio y la materia, sino que tiene que moverse de lo empírico a la esencia de los objetos materiales, para descubrir la verdad, expresada en las leyes que rigen el movimiento de los procesos materiales.

No es posible, que se sigan enseñando puntos de vista aristotélicos de la vida cotidiana, que se quedan en superficialidad de los fenómenos, que nada tienen que ver con su esencia; además, han sido superados, por los nuevos descubrimientos científicos de la Física contemporánea.


5. Bibliografía consultada

Aristóteles. Física. Internet.

Leibniz G. Polémica (1715-1716) Newton-Leibniz. Internet.

Shahen Hacyan. 1995. Relatividad para principiantes. Colección: La ciencia desde México. Fondo de Cultura Económica. México, D.F.